Envejecer bien con Petit Bambou. Educar a la mente, es una aliada.


A los 40, a los 50, a los 60... Asumir el paso del tiempo en ocasiones es difícil. El culto a la juventud, intrínseco a la sociedad actual, es un hándicap en ese sentido: Hay que tener un cuerpo perfecto, una piel sin arrugas y una energía desbordante. Y por si fuera poco, es común añorar y pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero lograr ese equilibrio entre la edad biológica y la mental puede convertirse en una presión desbordante y en fuente de frustración si no se aprende a hacer una pausa, reconocer cómo nos sentimos y buscar esa armonía.


Con motivo del lanzamiento del programa “Cuestiones de cada edad”, la psicóloga, experta en mindfulness y colaboradora de la app de meditación Petit BamBou Belén Colomina, aporta claves para entender porqué a veces no asimilamos que el reloj sigue su curso. “A partir de los 40 vienen nuevas preocupaciones.


El cuerpo cambia, la energía física es menor y también son diferentes las metas, proyectos y deseos. Se desvelan nuevas exigencias sociales que pueden genarar preocupación, como el miedo a no encontrar o perder un trabajo, la exigencia de cumplir con un estándar de posicionamiento social o familiar o el temor a perder la salud. Y con todo, el paso del tiempo trae un nuevo reto: aprender a aceptar los cambios. Porque envejecer es inevitable y natural, se necesita entrenar el cuerpo y la mente para sacarles el mejor rendimiento, así como adquirir una actitud positiva”. Para interiorizar esa visión positiva la psicóloga aconseja:



● Seguir cultivando deseos y proyectos afines a nuestros valores.

● Entrenar la ilusión y el asombro por las pequeñas cosas.

● Disfrutar de los vínculos sociales consolidados.

● Seguir creciendo interiormente: ya hemos aprendido a atendernos, escucharnos y

reflexionar mejor sobre lo que verdaderamente nos reporta la felicidad genuina.

● No hay que temer a la vulnerabilidad; conviene buscar apoyo cuando lo necesitemos.

● Agradecer; la gratitud nos ayudará a conferir valor a cada instante presente.

● Colaborar en nuestra comunidad. Sentirnos partícipes de algo más grande y con sentido nos ayudará a construir un camino significativo en el presente.


  • Meditar: Contribuirá a la aceptación del momento presente y a darle mayor atención, presencia y valor. “Aconsejo meditar y contemplar nuestros valores, atender a los deseos genuinos de bienestar y calma, cultivar ahora ese yo futuro que deseamos desde este valioso momento presente. En cada inhalación podemos repetir en silencio y desde la calma de la respiración consciente aquella cualidad que deseamos cultivar y, en cada exhalación, soltar aquello que nos sobra. Es una buena oportunidad para dejar espacio a lo nuevo, al crecimiento”, sugiere Belén Colomina.