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Día del ex: tener sexo con tu ex es ¿nostalgia, química o solo una mala idea?


Muchas veces hemos escuchado la frase: “donde hubo fuego, cenizas quedan”. Y es que hay historias que, aunque terminan, no se apagan del todo.


Existen relaciones que se enfrían en lo emocional, pero siguen activas en lo físico. Ese contraste puede convertirse en un dilema constante pues el deseo de reencontrarse en la cama convive con sentimientos intermitentes, generando una dinámica difícil de sostener.


En este contexto, también han cambiado las formas de entender la atracción por lo que encontrar pareja estable se ha vuelto más complejo. Desde los crecientes índices de soltería hasta la “pandemia” de soledad masculina. Hoy se habla, por ejemplo, de la demisexualidad, una orientación dentro del espectro asexual en la que la atracción sexual surge únicamente cuando existe un vínculo emocional profundo. Esto explica por qué, en algunos casos, volver con un ex puede sentirse natural: ya existe una conexión previa que facilita la intimidad.


Es importante destacar que volver con un ex en la cama suele sentirse familiar, cómodo, incluso “correcto”. Pero eso no siempre es química, muchas veces es memoria emocional. A esto en psicología se le conoce como sesgo de recuerdo positivo es decir que  tiendes a recordar más intensamente lo bueno que lo malo y como resultado idealizas la relación, olvidando el  por qué terminó y confundes esa nostalgia con deseo real.


El sexo con un ex puede ser fluido y cómodo, precisamente porque no hay nada que explicar. Pero más que conexión presente, muchas veces es repetición de algo que ya fue.


Por eso, en el “Día del ex”, queremos recordarte que más que juzgar la decisión, vale la pena entenderla. Al final, no se trata de volver al pasado, sino de ser congruente contigo en el proceso.






 
 
 

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